NNormal: la marca que quiere durar
Antes de hablar de la Cadí, conviene entender de dónde viene NNormal. La marca nació en 2022 de la colaboración entre Kilian Jornet — el mejor corredor de montaña de la historia — y Camper, la empresa mallorquina de calzado con décadas de experiencia en fabricación sostenible. La propuesta era clara desde el principio: zapatillas pensadas para durar el doble que la media del mercado, con materiales responsables y un precio que no fuera prohibitivo.
Los primeros modelos — Kjerag y Tomir — eran zapatillas de alto rendimiento: ligeras, técnicas, con espumas reactivas y suelas Vibram de precisión. Funcionaban muy bien para corredores con experiencia, pero dejaban fuera a una parte importante del mercado: el corredor popular que quiere ir a la montaña a disfrutar, no a competir.
La Cadí llega en 2026 para cubrir ese hueco. Es la primera zapatilla de NNormal que no está diseñada pensando en un dorsal, sino en acumular horas de montaña con confort real. Y es también la primera de la marca con una versión específicamente diseñada para la anatomía femenina, con horma y tallaje propios — no solo una versión reducida del modelo masculino.
Upper: comodidad sin sacrificar durabilidad
El upper de la Cadí usa una construcción dual-layer: una malla exterior de ingeniería, más densa y resistente al desgaste que la de modelos anteriores de NNormal, sobre un forro interior suave que hace que el primer contacto con el pie sea notablemente agradable. La combinación es más cálida y menos transpirable que un mono-mesh fino, lo que puede ser un inconveniente en verano, pero suma puntos en confort táctil y protección en condiciones mixtas.
La lengüeta es de las más acolchadas que ha fabricado NNormal hasta ahora, con espuma suficiente para que la presión de los cordones sea inapreciable incluso en descensos largos. El collar del tobillo también está bien acolchado, y el resultado conjunto es una zapatilla que no necesita período de adaptación — puedes ponértela por primera vez en una tirada larga sin miedo a rozaduras.
Uno de los detalles más interesantes es el sistema de cordones asimétrico: el cierre abraza el empeine de forma más precisa que un cordón simétrico convencional, y gestiona mejor la hinchazón del pie en esfuerzos largos. La puntera tiene refuerzos de protección que protegen los dedos en impactos con piedras y raíces sin añadir rigidez ni peso visible.
La horma es notablemente más amplia que la de la Kjerag o la Tomir, especialmente en la caja de los dedos. Corredores con pie ancho que habitualmente necesitan subir media talla en otras zapatillas de trail reportan poder mantener su talla habitual en la Cadí. La versión mujer tiene una construcción específica — no es la misma zapatilla en talla reducida — con un ajuste de talón más ceñido que da mejor sujeción en descensos, algo que era un punto débil de la Tomir en versión mujer.
Talla: fiel a la realidad en la mayoría de casos. Algunos usuarios con pie de volumen alto recomiendan subir media talla. En la versión mujer, ajuste preciso desde la primera vez.
Mediasuela Xpure: la gran apuesta de la Cadí
La Cadí estrena la espuma Xpure, que NNormal describe como un EVA supercrítico procesado con CO₂ líquido. Este proceso de espumado a presión supercrítica — similar al que usan Adidas con Lightstrike Pro, Saucony con PWRRUN PB o HOKA con sus espumas de última generación — produce una estructura celular más uniforme, más ligera y con mejor retorno energético que el EVA convencional.
El stack es de 35mm en el talón y 29mm en el antepié, con un drop de 6mm. Es el mayor stack que ha fabricado NNormal hasta la fecha, por encima del Kboix (33/27mm). La sensación bajo el pie es la más suave del catálogo de la marca: notablemente más amortiguada que la Tomir 2.0, que tiene una espuma más firme y reactiva. Quienes vengan de la Kjerag sentirán la diferencia todavía más pronunciada.
El equilibrio de la Xpure es ligeramente favorable al confort sobre la respuesta: amortigua bien, devuelve energía de forma moderada, y mantiene esa sensación de mullido incluso después de varias horas de carrera. No es una espuma que "empuje" como la PWRRUN PB de Saucony o la ZoomX de Nike — no está diseñada para eso. Su punto fuerte es la consistencia: la zapatilla se siente igual en el kilómetro 10 que en el 40.
La durabilidad de la Xpure es otro de sus argumentos. NNormal promete que el proceso supercrítico produce espumas que duran el doble que las convencionales, y los primeros reportes de usuarios con más de 300km de uso confirman que la mediasuela mantiene su forma y respuesta de forma notable. No hay datos de largo plazo todavía — la zapatilla es de 2026 — pero la trayectoria de la marca con las espumas de sus modelos anteriores genera confianza.
La suela no incluye placa de ningún tipo. La estabilidad viene de la plataforma ancha (120mm en el antepié, 80mm en el mediopié, 95mm en el talón, según las mediciones de Road Trail Run) y de la geometría de la mediasuela, no de un elemento rígido. Esto la hace más versátil en terreno variado pero menos propulsiva que una zapatilla con placa en subidas largas de asfalto o pista firme.
Suela Vibram Megagrip: valor seguro en todo terreno
NNormal mantiene la apuesta por Vibram Megagrip, el compuesto de caucho que usa en todos sus modelos de trail. En la Cadí, los tacos miden 4mm — igual que en la Tomir — con un diseño multidireccional que tracciona tanto en subida como en bajada. La diferencia respecto a otros modelos de la marca es que aquí no se incluye la tecnología Litebase (que reduce el grosor del caucho para aligerar el peso). En la Cadí, el caucho cubre toda la planta de forma completa, lo que aporta más durabilidad y más agarre a cambio de unos gramos extra.
El rendimiento en roca seca y semihúmeda es, como en todos los modelos con Vibram Megagrip, sobresaliente. En barro profundo, los tacos de 4mm son algo cortos para condiciones muy exigentes — ahí la Tomir o una zapatilla con tacos de 6mm se comportarían mejor. Para el terreno para el que está diseñada la Cadí — sendero compactado, pista, terreno mixto de montaña accesible — la suela es más que suficiente y muy fiable.
La durabilidad del Vibram Megagrip es uno de los argumentos más sólidos de la zapatilla. Varios usuarios con la Tomir (mismo compuesto) reportan más de 1.000km de uso sin desgaste significativo de la suela. Si la espuma aguanta en la misma proporción, la Cadí puede convertirse en una de las zapatillas de trail con mejor coste por kilómetro del mercado.
¿Para quién es la NNormal Cadí?
El perfil es muy claro: el corredor popular de trail que no se considera un especialista. Alguien que sale a la montaña a disfrutar, que acumula kilómetros a ritmos cómodos, que prefiere senderos accesibles sobre terreno técnico extremo, y que valora que la zapatilla no le genere problemas en tiradas largas.
También es una opción muy interesante para corredores de asfalto que quieren iniciarse en el trail sin comprar una zapatilla demasiado técnica o agresiva. El sistema door-to-trail — salir desde casa por asfalto y llegar al sendero — funciona bien con la Cadí porque la suela con tacos de 4mm no es incómoda en superficies duras y la amortiguación protege bien en tramos pavimentados.
Para veteranos que buscan una zapatilla de entrenamiento largo con protección máxima y sin exigencias técnicas, la Cadí también encaja: jornadas de mucho desnivel a ritmos sostenidos, donde la acumulación de impactos es la principal fuente de fatiga muscular.
Donde tiene más limitaciones es en terreno muy técnico con barro o roca húmeda, en carreras donde se busque ritmo agresivo, y para corredores que prefieren sentir el suelo y una respuesta más directa bajo el pie.
Comparativa con la competencia
La referencia más directa en la categoría es la HOKA Speedgoat 6. Ambas son zapatillas de trail con amortiguación alta, suela Vibram Megagrip y vocación de largo recorrido. La Speedgoat tiene más stack bruto y un rocker más pronunciado; la Cadí tiene una plataforma más estable, una suela más duradera y un upper más resistente. Para corredores que priorizan durabilidad sobre amortiguación máxima, la Cadí es mejor elección. Para quienes vienen con fascitis plantar o necesitan el máximo de protección sin importar el resto, la Speedgoat sigue siendo la referencia.
Frente a la Salomon Genesis, la Cadí es más cómoda y amortiguada; la Genesis es algo más ágil en senderos técnicos. Frente a la Tomir 2.0 de la propia NNormal, la Cadí es más suave, más amplia y más accesible; la Tomir es más reactiva, más ligera y más técnica. Son zapatillas complementarias dentro del mismo catálogo.
El precio de 150€ es otro argumento a favor de la Cadí. En un mercado donde las zapatillas de trail de gama media-alta se sitúan entre 150 y 200€, la Cadí ofrece materiales (Vibram Megagrip, espuma supercrítica) que habitualmente se reservan para modelos más caros.