La Sense Ride: la trail para quien no quiere complicarse
Salomon tiene zapatillas para cada perfil de corredor de montaña. La Speedcross para el barro y los tacos agresivos. La S/Lab Ultra para las ultras de élite. La Genesis para el terreno técnico. La Pulsar Trail para quien busca velocidad. Y la Sense Ride para todos los demás — que son la mayoría.
La serie Sense Ride nació con una premisa clara: una zapatilla que cualquier corredor pueda calzarse sin necesidad de conocer en profundidad sus propias necesidades técnicas. Cómoda desde el primer uso, estable en terreno variado, sin exigencias de técnica de carrera ni de peso corporal. En su quinta versión mantiene esa identidad y la refina con los cambios que pedían quienes ya habían usado las versiones anteriores: más amortiguación, mejor ajuste del collar y una suela más duradera.
El resultado no es una zapatilla revolucionaria — la Sense Ride nunca lo ha sido — sino una evolución coherente que consolida su posición como la trail más versátil del catálogo de Salomon.
Upper: SensiFit y QuickLace, la combinación de siempre bien ejecutada
El upper usa una malla de ingeniería (Engineered Mesh) más transpirable que la de la versión 4, con el sistema SensiFit integrado. El SensiFit es la firma de Salomon en sus zapatillas de trail: una estructura de mayor densidad que recorre en zigzag los laterales del empeine y distribuye la tensión de los cordones de forma uniforme, envolviendo el pie sin crear puntos de presión. El resultado es una sujeción muy característica — segura sin ser restrictiva — que funciona especialmente bien en descensos donde el pie tiende a deslizarse hacia adelante.
Los cordones QuickLace permiten ajustar el cierre de un solo tirón y guardar el sobrante en el bolsillo de la lengüeta. Es un sistema polarizador — hay corredores que lo adoran y los que prefieren los cordones convencionales — pero en la práctica funciona bien y no genera problemas de ajuste en distancias largas.
La novedad más visible de la versión 5 es el collar del tobillo, notablemente más acolchado que en la versión anterior. La diferencia se nota especialmente en tiradas largas, donde el roce del collar en el tendón de Aquiles era uno de los puntos débiles de las versiones anteriores. La versión 5 lo corrige con suficiente acolchado para que el contacto sea inapreciable incluso sin calcetines gruesos.
La transpirabilidad es uno de los puntos fuertes del upper: es una de las zapatillas de trail más ventiladas del catálogo de Salomon, lo que la hace especialmente recomendable para el verano y para climas cálidos. En contrapartida, no hay versión impermeable con membrana Gore-Tex en la gama estándar — aunque existe una versión GTX para quienes corren habitualmente en condiciones húmedas.
Talla: fiel a la realidad en la mayoría de casos. Para pies anchos o con volumen alto, Salomon recomienda subir media talla — la horma es estándar-estrecha, característica de la marca.

Mediasuela Energy Foam: más stack, mismo carácter
La mediasuela usa la espuma Energy Foam de Salomon, un compuesto de EVA y OBC (caucho de olefina) que busca el equilibrio entre amortiguación, respuesta y durabilidad. No es una espuma supercrítica como la PWRRUN PB de Saucony o la XFlow Speed de La Sportiva — no tiene el retorno energético de esas espumas de última generación — pero tiene un comportamiento muy consistente en condiciones variadas.
El dato más relevante de laboratorio es su comportamiento en frío: la Energy Foam solo se endurece un 14,6% tras 20 minutos a temperatura de congelador, muy por debajo de la media de las zapatillas de trail (28,4% según RunRepeat). Eso significa que la zapatilla se comporta de forma casi idéntica en invierno que en verano, lo que la hace especialmente útil para corredores que salen todo el año independientemente de la temperatura.
El stack de la versión 5 es de 29mm en talón y 21mm en antepié, con un drop de 8mm. Respecto a la versión 4, Salomon ha añadido unos milímetros de stack que se notan en una sensación más suave bajo el pie, especialmente en el talón. No es una zapatilla maximalista — no está diseñada para eso — pero la amortiguación es suficiente para tiradas largas en sendero compactado sin acusar fatiga muscular excesiva.
No hay placa de ningún tipo en la mediasuela, ni de carbono ni de nylon. Esto es coherente con el perfil de la zapatilla: la estabilidad viene de la plataforma y del SensiFit, no de elementos rígidos que comprometan la sensación del suelo en terreno variado. La flexibilidad es un punto fuerte — solo un 19,5% de aumento de rigidez en las pruebas de laboratorio, muy por debajo de la media.
Suela Contagrip: versátil pero con límites claros
La suela usa el compuesto Contagrip de Salomon, con tacos en forma de diamante de 3,5mm. Respecto a la versión 4, los tacos son ligeramente más pequeños de superficie y más juntos — un cambio que mejora la durabilidad y el comportamiento en terreno compactado, pero que reduce la mordida en barro profundo o terreno muy suelto.
El grosor de la suela es de 2mm, un 65% menos que la media de las zapatillas de trail según las mediciones de RunRepeat. Esto tiene dos consecuencias importantes: la sensación del suelo es más directa (positivo para la propiocepción en terreno técnico moderado) pero la protección frente a piedras agudas es limitada. Sin placa anti-rocas y con suela fina, la Sense Ride 5 transmite impactos en terreno muy pedregoso de forma más directa que zapatillas con más protección como la Speedgoat o la Tomir.
El agarre en roca seca y sendero compactado es muy fiable. En asfalto y pista también funciona bien, lo que la hace una buena opción para salidas door-to-trail. En barro profundo o roca mojada, los tacos de 3,5mm son insuficientes — ahí la Speedcross 6 con sus tacos de 6mm es claramente mejor opción.
La durabilidad de la suela es otro punto fuerte: varios usuarios reportan más de 600km sin desgaste significativo, lo que encaja con la construcción robusta de la suela completa sin ranuras ni líneas de flexión.

¿Para quién es la Salomon Sense Ride 5?
El perfil es el más amplio posible dentro del running de trail. La Sense Ride 5 funciona bien para el corredor que empieza en el trail y no sabe qué zapatilla necesita, para el corredor experimentado que busca un modelo de entrenamiento diario fiable sin exigencias técnicas, y para el corredor de asfalto que quiere una zapatilla que aguante bien tanto el sendero como la pista.
Brillan especialmente en senderos de dificultad baja-media: caminos de tierra compactados, pistas forestales, rutas de montaña accesibles sin piedras agudas ni barro. Para ese tipo de terreno — que es el más habitual entre corredores populares — es difícil encontrar una opción más equilibrada en su rango de precio.
Donde tiene más limitaciones es en terreno muy técnico (roca aguda, barro profundo), en corredores que priorizan el máximo retorno energético, y en pies anchos que no encajan bien con la horma característica de Salomon. Para esos perfiles hay opciones más específicas.
Comparativa con la competencia
La referencia más directa es la HOKA Speedgoat 6: más amortiguación, más protección, más agresiva en terreno técnico. La Sense Ride 5 es más ligera, más versátil en asfalto y más económica. Para senderos accesibles y terreno mixto, la Sense Ride 5 gana. Para trail más técnico o ultra distancias donde la protección es prioritaria, la Speedgoat.
Frente a la NNormal Cadí, la Sense Ride 5 es más ligera y más rápida en respuesta; la Cadí tiene más amortiguación y una suela Vibram más duradera. Para ritmos más vivos y terreno moderado, la Sense Ride 5. Para tiradas largas con mucho desnivel y menor ritmo, la Cadí.
Frente a la Asics Trabuco 14, perfil muy similar en versatilidad pero con enfoques distintos: la Trabuco tiene más amortiguación y la Sense Ride 5 más agilidad y mejor respuesta en bajadas técnicas moderadas.